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Actualmente es director general de Rushbet.co. Su historia comienza en 1999 con en el surgimiento de World Wide Web y pasa por fundar y vender la primera empresa de impresión textil digital en Colombia; el liderazgo del portal financiero de El Tiempo; la gerencia de Groupon; la dirección de Cabify en Colombia y la creación del fondo de Venture Capital Nazca Ventures, que entre sus inversiones tiene a Platzi. Hoy es advisor de Liftit, startup que ha sido noticia en el último año innovando en la logística de última milla.

 

Recordemos tus inicios en la industria de los negocios digitales en 1999

No soy tan joven como dicen que soy, de hecho acabo de cumplir 45. Cuando estaba terminando la universidad estaba empezando todo el tema del World Wide Web y me interesé mucho en esto. Estudié economía y al final de mi carrera me dí cuenta que el futuro estaba en la tecnología y la industria de Internet. Entonces, recién me gradué, busqué un espacio que estuviera involucrado con esta industria. A través de un muy buen amigo llegué a una de las primeras firmas consultoras que desarrollaban sitios de Internet (Access Net) y logré convencerlos que podía trabajar con ellos. Ahí trabajé vendiendo sitios web para distintas compañías (1998-1999).

 

El solo hecho de tener un correo y empezar a navegar en esos modems telefónicos era bastante emocionante…

 

Luego, tuve la oportunidad de irme a estudiar al London School of Economics, haciendo una mezcla entre economía, innovación, nuevas tecnologías y su influencia en la sociedad.

Casualmente en esa época me tocó el boom de las startups -una época en la que en Colombia había muy pocos proyectos y de los que había muchos perdieron montones de dinero por todo lo que pasó con la industria de la publicidad dentro de este mundo digital-.

 

¿Cómo entraste al mundo del emprendimiento?

Aquí entra en la historia el que había sido mi jefe -hoy es mi mentor-, con quien mantuve contacto durante mi estadía en Londres.

 

Siempre le digo a todos los emprendedores que deben tener un mentor, alguien con quien puedan compartir lo que están viviendo, lo que están pensando.

 

Él era uno de los socios de la compañía en la que trabajaba en Colombia y por la misma época salió hacia Noruega, donde se dio cuenta que el mundo del contenido para los dispositivos móviles era la siguiente revolución (los ringtones, las imágenes que bajabas en los teléfonos antiguos como el Nokia 1100).  Empezamos a hablar mucho y cuando me dijo que quería volver a emprender, trayendo una compañía a Colombia dedicada al tema del contenido, me empecé a interesar en el mundo del emprendimiento.

Entonces regreso de Londres y damos los primeros pasos de esta compañía, pero como buena startup, sin nada de recursos. Yo acababa de llegar de hacer una maestría con un montón de deudas y quería tragarme el mundo pero no me lo quería tragar con una mano adelante y una atrás.

Aunque montamos la empresa, que inicialmente se llamaba Estrategias Móviles -ahora se llama Aldeamo y es una compañía Endeavor-, recibí una llamada de la casa editorial más grande de Colombia para entrar a trabajar en un proyecto digital y cambié de planes -pero siempre con la idea de emprender-.

 

La idea en medio de unos tragos entre amigos

Estuve casi dos años largos en El Tiempo, dirigiendo el portal financiero, y un día con unos amigos se nos ocurrió una idea en una charla de tragos. Nuestro problema a resolver era: por qué los hombres de la edad que teníamos -23 y 24 años- no podíamos tener objetos textiles en las casas de solteros que fueran para hombres (las almohadas, los limpiones, sábanas etc.).

Partimos de ahí y vimos que una de las soluciones era la impresión digital sobre el rollo de tela. Cuando estábamos haciendo el research de quién proveía el servicio, nos encontramos que nadie en Latinoamérica lo hacía para el tipo de telas que necesitábamos.

El problema se volvió una oportunidad mucho más grande porque queríamos realmente un side business pero terminamos montando una compañía con impresoras y máquinas traídas del Japón. Como no sabíamos de qué forma hacerlo, hicimos una investigación con una de las mejores universidades de Colombia -La Universidad de los Andes- para que nos asesorara en este tema bastante nuevo y nos recomendaron a una persona que había hecho una maestría en ese tema y que acababa de llegar de Alemania.

emprendimiento-colombia

Apasionados por la idea, invitamos a esta persona a la sociedad y ahí fue uno de nuestros primeros grandes aprendizajes: con quien te asocias.

El tema de la sociedad no salió muy bien con la nueva socia, yo me retiro de El Tiempo para tomar las riendas de la compañía y la idea era construir un marketplace donde los diseñadores que requirieran crear una tela personalizada, nos pudieran mandar el patrón y nosotros la creábamos.

Esta compañía llegó muy temprano al país. Para ese entonces era un servicio bastante costoso, pero en la medida que pasó el tiempo, comenzamos a ser reconocidos por ser la única que prestaba este tipo de servicios e iniciamos el envío de telas a otros países.

 

 

Venden la compañía

Al final, después de tres años de estar con la compañía, tuvimos la suerte que al ser la única compañía que sabía del tema, las grandes textileras del país se interesaron mucho en la tecnología y el know how del negocio y terminamos vendiendo la empresa a una gran textilera aquí en Colombia.

Aprendimos a los golpes...en esa época no habían fondos locales, no había redes de emprendimiento, de apoyo. Fue un camino bastante movido pero muy satisfactorio. 



Cuéntanos de los aprendizajes más relevantes

  •  Con quién te asocias

Muchas veces uno se apasiona por los resultados esperados del final y se le olvida que cualquier negocio es un proyecto de personas. Personas con las que lloras, celebras éxitos y pasas el día a día. Y esto no aplica solo para los socios sino cuando sales a buscar capital.

  • Time to market

En ese momento no sabía qué era el time to market pero lo fui aprendiendo. Creo que por llegar a ese producto final, nunca pensamos en los precios de los insumos, en si el mercado estaba preparado para los productos que teníamos y demás... Nos lanzamos a mostrar la idea con un ejemplar bastante bajo.

Yo aún creo que hacer muchas validaciones - el famoso MVP- está sobrevalorado. Es importante salir a validar pero también, tomar un tiempo para hacer research.

 

Y el capítulo Groupon, ¿cómo aparece?

Quería seguir emprendiendo y por un buen amigo - y este es otro tema muy importante: tener buenas redes, de amigos y de negocios- escuché de un grupo de emprendedores chilenos que tenían un negocio llamado ClanDescuento y que tenía la idea loca de crecer este emprendimiento porque al otro lado del mundo había dos proyectos que estaban creciendo de manera loca: Groupon (EE. UU) y su equivalente en Europa.

Me presentaron al equipo de ClanDescuento y los conocí en México durante una semana que pasamos juntos. La compañía llevaba tres meses operando en Chile, acababan de comprar una empresa en Argentina y estaban a punto de lanzar en México.

Al final de la semana terminé uniéndome al equipo para abrir Colombia, con tan buena suerte que durante el mes que estábamos preparando el lanzamiento de allá, la compañía es adquirida por Groupon en los Estados Unidos. Comienza entonces la locura de los cupones y Groupon se posiciona como líder de la nueva industria.

Antes de Groupon, Colombia no estaba muy enfocada al comercio electrónico y todavía tenía mucha resistencia a las ventas por Internet. -Las que más vendían eran las aerolíneas-.

 

Siempre he dicho que Groupon marca el momento en que el comercio electrónico arranca en el país.

 

Y cuando la gente empezó a darse cuenta que era real y confiable comprar por Internet, la respuesta del mercado impulsó a que la compañía pasara de tener 5 personas a más de 150 empleados.

Así, terminé manejando la región: Colombia, Perú y Panamá, con unas ventas astronómicas para un eCommerce, que en su primer año y medio facturaba más de 15 millones de dólares al año.



¿Qué fue lo más desafiante de manejar 150 personas?

Lo que más aprendí fue a delegar. Creo que en estas compañías que crecen tan rápido y en donde tú estás buscando mucho talento que se le mida a cualquier cosa, lo más importante es tener la confianza de delegar.

En Groupon el management que teníamos en Latinoamérica nos permitió crecer de esta manera. Podernos desprender un poco de ser los líderes o de manejar temas específicos a siempre mirar la manera en que íbamos a hacer crecer la compañía marcó la expansión. Así, le entregamos pequeñas o grandes tareas a personas a veces inexpertas, pero con muchas ganas, que al final dieron resultados y grandes satisfacciones y hoy en día están liderando otras compañías como Rappi y Falabella.

 

¿Qué tienen en común estas personas que son líderes de estas empresas que mencionas?

Lo más importante es que tenían mucha hambre, muchas ganas de liderar y de sobresalir en su grupo. Recuerdo que la gran mayoría de los que llegaron a Groupon en nuestra época llegaron en frío con un mail. Escribían de la nada y me decían: yo quiero trabajar con usted. Muchas personas nisiquiera tenían experiencia laboral. Tuvimos desde artistas plásticos hasta profesionales de ingeniería industrial liderando equipo.

 

Después de toda esta experiencia , ¿cómo ves hoy el ecosistema de emprendimiento en Colombia?

Con la misma velocidad que se lanzó y creció Groupon hace nueve años, el país se apropió de la industria de eCommerce. Luego comenzaron a establecerse las organizaciones de apoyo al emprendimiento como iNNpulsa, (programa del gobierno para apoyar emprendedores); los fondos empezaron a tener interés en los proyectos digitales; cada vez había más personas inquietas por retirarse de sus trabajos para salir a emprender y también, los medios ayudaron mucho a poner el emprendimiento como tema tendencia, a sembrar la idea de ser tu propio jefe, cómo financiarse etc.

Y estos emprendedores, que salieron de Groupon y de otros emprendimientos que surgieron en esta misma época, empezaron a engrasar el ecosistema. Nace Linio, Dafiti, Hellofood y otras compañías que generaron un ruido impresionante.

No diría que somos una industria madura pero hemos dado pasos agigantados. Ya tenemos el caso de Rappi, -que no es el primer unicornio de Colombia, el primero según CB Insights es LifeMiles- un proyecto que arranca como side business de un grupo de emprendedores que tenía una consultora para crear productos de eCommerce y un día, regalando donas, desencadenan el crecimiento de esta compañía que es una locura.

 

¿Cómo y por qué surgió Rappi en Colombia?

Siempre hay algo de suerte y casualidades. Rappi nace como ese delivery all para Latinoamérica mirando un benchmark de lo que es Postmades, pero tropicalizándolo y poniéndolo a la altura de un país como Colombia, donde cada vez tenemos más pereza de hacer las cosas.

Recuerdo esa estrategia de Rappi de regalar donas por un registro. Ahí empieza a crecer el proyecto de la nada.

A nivel de qué va a pasar, es una pregunta interesante y siempre tengo las mismas discusiones con amigos y gente de la industria. Creo que Rappi está en un momento en el que ha levantado un montón de plata y se encuentra en consolidación de su operación -creo que hay mucha redundancia en la compañía, sobra gente- y por otro lado ante la necesidad de mejorar la tecnología.

Lo viví en Groupon y sé lo que es crecer a esas velocidades. Muchas veces por los crecimientos, terminas contratando tres personas para poner un tornillo, una persona que lo pone en el hueco, otro que le da vuelta a la tuerca y el tercero que revisa que esté bien.

Y creo que hay que empezar a hacer ajustes. Este año debería ser un momento en el que antes de levantar una tercera ronda se muestren números sanos.

Yo tengo toda la esperanza de que Rappi la saque del estadio, que salga a la bolsa en EE. UU como espera Simón. No solamente por la compañía, sino porque para Colombia en cuanto a ecosistema nos pondría a otro nivel. Al mismo nivel de Argentina con Mercado Libre y Globant; al mismo nivel de México - donde hoy es más grande la industria de eCommerce que en Colombia-.

 

Si le va bien a Rappi, va a haber mucho más interés por el país, por el recurso humano que tenemos en Colombia, va a llegar más inversión y vamos a ganar todos. Les deseo los mejores éxitos a Rappi y espero que de pronto en un año estemos hablando de lo bien que lo terminaron haciendo.



¿Cómo fue el paso de ser emprendedor a inversionista?

Ese paso es el payback: devolver al ecosistema lo que lograste. Uno de los emprendedores que hacía parte de ClanDescuento, Felipe Henríquez, decide fundar Nazca Ventures en Chile -en ese momento CORFO tenía unos programas bastante interesantes para los fondos que quisieran invertir en compañías de tecnología-; luego lanza una convocatoria para impulsar la creación de fondos de inversión colombianos y me dice: -oye, quiero abrir Nazca en Colombia y hay esta oportunidad con iNNpulsa para hacerlo ¿por qué no lo hacemos?-. Le dije: -claro, es un buen momento para devolverle al ecosistema lo que ganamos con Groupon-, y me uno con Camila Lecaros, que es la directora de MassChallenge, poniéndonos en la tarea de montar Nazca en Colombia.

El mundo de la inversión es completamente diferente y lo que más me motivaba era trabajar con emprendedores y compartir ideas, apoyarlos en sus proyectos etc.

Y bueno, lo logramos. El reto no solo era montarlo, sino montar un fondo con la regulación colombiana. Nos demoramos como 8 a 10 meses y nos gastamos el 90% de los recursos en abogados e interventores del contrato. Al final conseguimos abrirlo con US$ 20M para invertir en compañías de tecnología. Una de las inversiones más importantes ha sido Platzi.

Hace dos años el fondo se vendió a uno mucho más grande que terminó recomprando Groupon para Latinoamérica.

 

¿En cuántas startups has invertido hasta la fecha?

Como inversor ángel en 12 compañías, de las cuales 4 están muertas, unas en estado zombie y un par van andando. No todas están en la industria de la tecnología.

 

¿Cuáles son los aspectos principales que evalúas en un equipo de fundadores para saber si invertir o no en ellos?

Tengo unas directrices básicas que me funcionan a nivel personal. Entro en etapas tempranas porque mis tickets de inversión no son muy altos y si lo fuesen preferiría hacerlo a través de un fondo.

  • El equipo es más importante que la misma idea

Enamorarme del equipo, poder visualizar que esos emprendedores van a llevar la idea al siguiente nivel. Te pongo el caso de Liftit: conocí a Brian York, que tiene una historia muy bonita de regreso a Colombia y a Felipe Betancourt. Empezamos a hablar de Liftit, hice click con ellos y les dije: quiero hacer parte de esto de alguna manera.

  • Que tengan una meta de corto, mediano y largo plazo con sus empresas.

Me gusta mucho ver que no son emprendedores que piensan que se van a volver ricos simplemente porque van a salir en TechCrunch y van a levantar un montón de plata, sino que tienen esa idea romántica de que es su negocio y que quieren estar ahí toda la vida. Muchas veces son emprendedores que no están viciados por este mundo lleno de humo que es los medios y las rondas de inversión y todo lo que termina desenfocándolos.

  • Que sea una idea donde yo haga click y que pueda generar valor.

 

¿Qué aspectos evalúas de la oportunidad dejando al equipo fuera?

  • Cuál es la solución y si es un problema que pueda validar fácil afuera.

Es decir, vuelvo con el caso de Liftit. Conocí el proyecto y después hablé con tres o cuatro compañías que sabía que tenían dolores de cabeza en la parte logística y les pregunté qué les gustaría tener.

Así puedo saber si es un problema real, antes que me digan: validamos el MVP, vendimos X o Y.

  • Cómo se está moviendo la industria a nivel regional e internacional.

Poder visualizar el escenario en que la startup arranque bien y preguntarse si puede crecer a otros mercados.

  • Si es un clon, ver cómo le ha ido en otros países.

 

¿Cómo es la relación que tienes con las startups en las que inviertes?

Bastante abierta, es una amistad fuerte con apertura para tratar diversos problemas. Hablamos por WhatsApp o Skype para temas puntuales y nos reunimos trimestralmente para ver cómo va la compañía, los datos duros de performance etc.

La comunicación entre inversionistas y emprendedores es vital. Muchos inversionistas que se van y solo vuelven cuando hay dividendos o problemas, no son tan sanos.

 

Si pudieras darte un consejo a tí mismo cuando empezaste a invertir en startups, ¿qué te dirías?

Diría siempre esa frase gringa: Skin in the game. No solo para el emprendedor sino para el inversionista, o por lo menos para el inversor ángel. Hay que untarse mucho y meter piel, rasparse es súper importante. Al final, también hay una búsqueda de que esa semilla que sembraste en el emprendimiento dé sus frutos y te genere un exit en el futuro.

 

Libros recomendados

  • Zero to One
  • La Nueva Fórmula del Trabajo – Lazlo Bock.
  • Delivering happiness - Del fundador de Zappos.

Omar dejó abierto el espacio para contactarlo en su LinkedIn.

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